En esta última jornada de Enofusión se planteaba la preocupante situación del consumo de vino en España. En la actualidad el consumo nacional del tercer productor mundial de vino se encuentra en los 16 litros por persona al año y descendiendo.
A demás de Fernando Prieto, el resto de protagonistas del debate fueron Juan Antonio Bilbao, director de DosUve Marketing Creativo, Marta Modrego, responsable de Compras de Vino en la cadena Makro, y Víctor de la Serna, director adjunto del diario El Mundo y crítico gastronómico y vitivinícola.
Víctor de la Serna, inicio el debate marcando como prioridad detener el descenso de consumo de vino en España, describiendo la preocupante situación, y señalando las razones que, a su juicio, han propiciado el estado actual del mercado nacional del vino. De la Serna recordó que el vino en España no tiene buena imagen, porque aún para alguna generación pervive el recuerdo de un producto de calidad dudosa, de consumo obligatorio al que en muchos casos se le añadía gaseosa para poder ser bebido “y eso es un obstáculo que debemos salvar con la elaboración de vinos bien hechos y fáciles de beber”. De la Serna renegó de las “sopas de roble”, del abuso de la madera y de un estilo de vino dirigido a un perfil de consumidor, cada vez menos numeroso, habituado a beber siempre lo mismo. Un reciente obstáculo, a juicio de Victor de la Serna, ha sido la actitud del gobierno surgido de las elecciones del 2004. Actidud reflejada a través de unas medidas legislativas que desde luego no favorecen el consumo de vino.
Un punto de discrepancia dentro del debate fue si fomentar el consumo de un tipo de vino de introducción, un vino simplemente fácil. De la Serna insistió en que no se debe confundir vino fácil de beber con vinos de escasa calidad y populares entre los jóvenes “ya que ese producto existe en el mercado, es italiano y se llama Lambrusco”. En opinión de Víctor de la Serna, un vino de calidad no tiene que ser un vino difícil de beber, un vino bebible es aquel del que “te apetece una segunda copa y compras una segunda botella”. De la Serna insistió en que se puede comercializar vino de calidad entre el gran público sin tener que volver al vino con gaseosa o al calimocho.
Por otro lado, Juan Antonio Bilbao abogó por acercarse a los jóvenes y darles lo que les guste, ya que no hay razón comercial para decirles que no mezclen un crianza de Rioja con Coca-Cola cuando lo hacen con un ron de gran calidad como el Zacapa. Bilbao resaltó que el vino es percibido como un producto antiguo y hay otras bebidas como la cerveza que han sabido conquistar a los jóvenes sin darles explicaciones sobre las maltas o sus procesos, “ya que la palabrería perjudica al vino”. Respecto a los productores señalo que “queremos vender mucho y tener 100 puntos Parker”. Bilbao apunto que uno de los principales obstáculos del vino, en comparación con otras bebidas como la cerveza, es la falta de unidad en la promoción del vino.
En relación con la cuestión que remarcaba Juan Antonia Bilbao de la falta de unidad en la promoción del vino, el presidente de la Conferencia de Consejos Reguladores de Denominación de Origen, Fernando Prieto, señaló que “nos hemos equivocado todos a la hora de multiplicar las denominaciones y pasar de 83, ya que eso confunde al consumidor”. Fernando Prieto comentaba que habría que evitar el “fuego amigo” de la competencia interna. A su juicio, debemos hacer más fácil y asequible el consumo de vino. Prieto argumentó que sobra palabrería y falta información atractiva que atraiga nuevos consumidores en un país donde convive una ley estatal con 17 leyes autonómicas que se solapan y, en ocasiones, se contradicen y mostró su esperanza de que las autoridades saquen adelante una norma para promocionar el vino, “aunque ya veremos en qué dirección, ya que será supervisada por el Ministerio de Sanidad en vez de por el de Agricultura”.
Por último Marta Modrego, responsable de Compras de Vino en la cadena Makro, aporto la nota positiva, poniendo de relieve los esfuerzos de su grupo en la formación de personal especializado en cada canal. En este sentido, recordó que su equipo está formado por Andrea Alonso, Nariz de Oro 2010 y su comité de cata está presidido por Custodio López Zamarra, sumiller de Zalacaín. Modrego destaco la estrategia del grupo en el apoyo a la hostelería, especialmente aquella de gama media-baja, para fomentar la comercialización de buenos vinos a precios ajustados, y su experiencia positiva en este sentido.
Conclusiones.
Una vez escuchadas las opiniones de los diferentes contertulios mi conclusión particular es que no hay muchas novedades. El problema está identificado y hay propuestas de cómo atajarlo, o al menos como detener esta desastrosa tendencia, pero la realidad es que no hay mecanismos para aplicar las soluciones propuestas.
Los productores, en general, se esfuerzan por sacar al mercado vinos de calidad y competitivos en precio. A mi modo de ver la existencia de alrededor de 5000 bodegas, como apuntaba Fernando Prieto, no es un defecto, en todo caso es una característica de nuestro mercado nacional. Una característica, que desde mi punto de vista, posibilita que en nuestro país se produzca una gama muy amplia de diferentes vinos. Evidentemente es difícil coordinar a 5.000 bodegas de cara a mantener una estrategia conjunta de promoción, pero escenarios como el de la cerveza, con tres o cuatro productores controlando el mercado, no son deseables para el vino. El problema empieza por tener más 83 denominaciones que no se coordinan entre si, como paradójicamente deja entrever el presidente de la Conferencia de Consejos Reguladores de Denominación de Origen. El desconcierto se agrava aún más cuando cada comunidad hace la “guerra por su cuenta” y encima hay un gobierno central que no solo no defiende el mercado del vino como un valor estratégico para nuestra economía, sino que ha legislado sin tener en cuenta a un sector productivo de tanta relevancia a nivel mundial.
En cuanto a distribuidores y hostelería entiendo que es el último eslabón de la cadena el que falla. En mi experiencia como consumidor, la hostelería de gama media-baja no solo no ayuda a fomentar el consumo de vino, sino que lo está terminando de desbaratar. Es un colectivo que, en su mayor parte, se ha quedado estancado en la venta de chatos de vino peleón y calentorro que cobra a precio de artículo de lujo. El caso es que las cosas se pueden hacer bien. Como señalaba, Víctor de la Serna, hay hosteleros que lo están demostrando con proyectos de éxito. Estoy de acuerdo con Juan Antonio Bilbao en que si un consumidor quiere pagar 300 € por un vino para luego beberlo con Coca-Cola esta en todo su derecho de hacerlo sin que nadie le diga nada, pero también es verdad, que no fomenta nada el consumo pagar 5 € por una copa de vino fuera de temperatura y pasado. Es necesario reeducar al sector hostelero, formarles en mejores prácticas de conservación y servicio del vino, es por ello que veo muy positiva la campaña de distribuidores como Makro.
En todo caso no habrá avances significativos sin un apoyo institucional. Mientras tanto, el mercado del vino es un pollo sin cabeza que encima no hace más que recibir palos desde arriba.