Martes, 32 de Enero de 2011
El vino, de padres a hijos … e hijas.
Santiago Nieto , Gregorio Corral
El pasado 25 de Enero, en el marco de Enofusión, se celebro una distendida cata presentada con el nombre de “El vino, de padres a hijos”, y durante la cual reconocidos productores de vino y sus respectivos hijos, herederos de su actividad vitivinícola, compartieron experiencias y puntos de vista.
Felipe Gutierrez de la Vega, Mariano García y Eduardo García
Felipe Gutierrez de la Vega, Mariano García y Eduardo García
En esta primera cata, de las organizadas como parte de la Enofusión y celebrada el pasado 25 de Enero, se ha querido ejemplificar como la tradición vitivinícola pasa, en nuestros días, de una generaciones de productores de vino a otra. Cuatro padres y sus respectivos hijos, hijas en tres de los cuatro casos, han contrastado opiniones, y estilos. Cada uno de los ocho participantes selecciono uno de sus vinos para apoyar su punto de vista y dar contenido al tema de la cata.

Mariano García y Eduardo García comenzaron la cata presentando el Terreus 2005 y el San Román 2007 respectivamente. Mariano García abrió la sesión sentenciando que

“la viña vieja no es buena porque sea vieja, es buena porque se auto regula”. Mariano aporto diferentes datos sobre la viña de la que sale el Terreus, en Tudela del Duero, así como las características particulares del año de elaboración, el 2005. Este Terreus 2005 es un 85% de Tempranillo con aromas minerales, monte bajo y fruta negra, tiene gran cuerpo en boca, envolviéndola por completo. Un vino con carácter. Eduardo García por su parte, empezó por manifestarse como un enamorado del potencial de la zona de Toro, donde se elabora el San Román, y reconoció a Manuel Fariña como el pionero en la zona. El San Román 2007 es un vino fresco, de taninos suaves y elegantes, de regalices y fondo de cacao.

Carlos Falco y su hija Alejandra Falco fueron los siguientes en tomar el relevo de la cata. Carlos Falco por su parte, presento en primicia el nuevo Marqués de Griñon Dominio de Valdepusa Aaa 2005. Este es un vino de producción muy limitada, 1700 botellas, cuyo nombre hace referencia a cada una de las hijas de Carlos Falco; Alejandra, Tamara, y Aldara. Este Aaa es un vino aún por definir. Carlos Falco comentaba la particularidad de que la parcela que se utiliza para elaborar este vino empezó siendo un viñedo de Chardonay sobre el que primero se injerto Graciano y posteriormente se injertó Petit Verdot. Este Aaa 2005, 100% Petit Verdot en esta ocasión, es de taninos fuertes, mucho cuerpo en boca y con ligeros verdores, es un vino muy joven que necesita afinar en botella. Alejandra Falco, nos presento un vino ya consolidado en el mercado en su edición 2005, el Summa Varitalis, un coupage de Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Syrah. Alejandra comento que este fue el proyecto con el que empezó a trabajar en la bodega cuando se incorporó. La filosofía del Summa Varietalis es “unir generaciones”, según describió Alejandra. Este Summa, “hermano menor del Emeritus”, es un vino dirigido al público más joven, más fácil de beber y de precio más contenido. El Summa Varietalis 2005 es afrutado, de taninos suaves y agradables. Respecto a su padre, Alejandra comento que Carlos Falcó es “el jefe de innovación” del equipo, destacando su carácter inquieto. Carlos Falco defendio el tándem padre hijo como una ventaja y remarco en tono de broma, haciendo referencia a la pareja Mariano y Eduardo García, que “si es chico chica mejor”

Antes de terminar con los vinos dulces se presentaron dos vino tintos secos más. Violeta Gutierrez de la Vega, hija de Felipe Gutierrez de la Vega, presento el Rojo y Negro 2008. Este Rojo y Negro es un vino de Alicante elaborado fundamentalmente con Garnacha. Un vino con aromas de monte bajo y notas animales. La siguiente en hablar fue Adriana Ochoa, hija de Javier Ochoa que presento el Ochoa Reserva 2005, vino que ha elaborado por primera vez en solitario y del que dijo sentirse muy orgullosa. Respecto a la relación entre hijos y padres dentro de una bodega, Adriana manifestó que “los hijos de, han de demostrar estar a nivel fuera y dentro de casa”. Javier Ochoa, padre de Adriana, abogo por los vinos dulces españoles que, según defendio, se elaboran en mejores condiciones que los vinos de los países del norte, “sin necesidad de podredumbres” y con una gran riqueza aromática. Para ejemplificar esta gran variedad aromática Javier presento en la cata el Ochoa Moscatel 2009. Por último Felipe Gutierrez de la Vega defendió la tradición de la elaboración del Fondillón, vino que presento como “vino perdido, vino de rústicos orígenes”, lamentó la desaparición del Fondillón Alicantico bajo el efecto de la presión urbanística y diserto sobre las particularidades del Fondillón, acompañando sus palabras con la cata de un Casta Diva fondillón 1987.

Para rematar el tema que daba titulo a la cata, Eduardo García le devolvió, en tono de broma, el comentario a Carlos Falcón, y defendió la sana rivalidad freudiana que suelen tener padre e hijo frente a una teórica mayor complacencia entre padre e hija. Eduardo reivindico a los nuevos enólogos como él, defendió la idea de que “no se pare el reloj” y de “seguir haciendo cosas”. La última palabra, como la primera, la pronuncio Mariano García, en esta ocasión para matizar las palabras de su hijo, “cambio pero respetando el terruño y sobre todo teniendo una filosofía”.

En resumen, una interesante cata que muestra como la personalidad, orígenes y filosofía de cada productor se trasmite de alguna forma al vino que elabora.